¿Quién le disparó al Sr. Trump? —Los 15 sospechosos comunes

Publicado el 6 febrero, 2017

Tras dos horrorosas semanas de Donald J. Trump como presidente de EEUU, si sus aventuras concluyeran en un justo impeachment o en un desalmado disparo, pocos se sorprenderían, pues la lista de sospechosos comunes detrás del golpe sería interminable. Sus bizarras crueles órdenes ejecutivas (18 hasta ahora) han molestado y desatado fuertes críticas de una absurda cantidad de personas, que habría que clasificarlas por rubro (… Cielos… “Rubro”; Trump tiene enemigos en “rubros”).

Weird Al Yankovik's tin foil hat video. Conspiracy theory
«Seems a little crazy» —Weird Al Yankovic.

Por supuesto, en este punto, aún no es fácil hablar de un ataque a Trump de este tipo sin sentir que necesitamos un sombrerito de aluminio, pero sólo por diversión, hagamoslo de cualquier forma. Después de todo, los presidentes estadounidenses ya recibieron 28 intentos de asesinato, 4 asesinatos, 2 impeachments, y 1 preparación de impeachment que resultó en la primera renuncia de un presidente («On the first day of Christmas my true love sent to me»), por lo que agregar uno más no es tan descabellado. Menos si consideramos que el comportamiento alarmante de Trump como presidente no tiene precedentes, y que algunos psiquiatras ya han publicado que posiblemete padece de narcisismo maligno.

Who shot D.J.T.?

Si le preguntamos a Aristóteles, nos dirá que el arte imita a la vida; pero el un poco más cínico, Oscar Wilde, nos diría que la vida imita al arte. Y la manera en que las primeras semanas de Trump como presidente se parecen sacadas directamente de un par de las historias de misterio más populares y exageradas de la televisión  estadounidense no deja duda de ello.

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Desde la era de Edgar Allan Poe y sis Arthur Conan Doyle, las historias de misterio más populares son las que informalmente llaman whodunnit? (‘¿Quien fue?’). En ellas, los detectives tienen que averiguar quién, entre varios sospechosos, cometió un crimen, y este es usualmente asesinato.

Entre los whodunnits más populares está “Who shot J.R.?“, el capítulo de dos partes de la serie Dallas, que causó impacto en los medios al dejar a su audiencia con la duda entre temporadas. La premisa, para las generaciones más recientes, es exactamente la misma parodiada como “¿Quién le disparó al Sr. Burns?” en Los Simpson, en la que se establece una larga lista de sospechosos perjudicados por el villano (J. R. Ewing o el Sr. Burns).

Quienes han estado poniendo atención a las noticias no podrán evitar notar la cómica similitud de los malvados multimillonarios ficticios de la televisión, J. W. Ewing the Dallas y Charles Montgomery Burns de Los Simpson, con el surreal pero muy real millonario y nuevo presidente de EEUU, Donald J. Trump. Su cómicamente trágica idea de construir un muro fronterizo pagado por México no dista mucho de la idea de taparle el sol a Springfield para que consuma luz. ¿Qué tan distinto puede ser invadir un país con el pretexto de que es terrorista para quitarle su petróleo y hacer una plataforma de extracción en diagonal para robárselo al dueño?

Las acciones de Trump como presidente son dignas de una historia ficticia, no de las noticias, pero siendo el caso, creo que podemos predecir el final. Durante la campaña de Trump, en un tono totalmente irreverente, Jesse Ventura, el idiosincrático político independiente, ex luchador de la WWF, y exgobernador de Minnesota, compartió con el periodista Larry King la idea de que, estando en la presidencia, Trump tiene todo para generar una conspiración de asesinato, con Mike Pence y los republicanos en el congreso como los principales beneficiados. Y eso que entonces no se imaginaba la cantidad masiva de gente a la que Trump irritaría con su hasta ahora corto mandato.

Los sospechosos comunes

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Siendo realistas, lo más predecible a corto plazo, es que alguien encuentre algún pretexto para hacerle a Trump un impeachment juicio político que pueda resultar en su renuncia o anulación como presidente. De cualquier forma, la lista de sospechosos comunes es la misma. Seguramente no estará tan bien organizada como la lista de enemigos de Nixon, pero si más extensa y ridícula.

1. El Pentágono y la inteligencia

No resulta nada sorprendente que el Pentágono, justo antes de que Trump entregara sus primeras tres órdenes ejecutivas, tuiteó que las «Publicaciones de redes sociales proveen una ventana importante a la #saludmental de una persona. Aprende qué buscar.» Si estuviésemos leyendo una novela, esto se llama presagio, y nos da una pauta sobre el climax de la historia. Claro que, en realidad, el tuit hace referencia a un artículo sobre suicidio. Pero se dice que «en política no hay coincidencias», por lo que las asociaciones con Trump no se hicieron esperar.

Tras que la Comunidad de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA, NSA, DEA, FBI, etc.) diera a conocer la intervención rusa en las elecciones, favoreciendo a Trump sobre Hillary Clinton, el se ha dedicado a descalificarla y excluirla de las reuniones. Sobra decirlo, pero Trump está peleado con la inteligencia misma.

2. Los liberales

Sobra decir que los demócratas, progresivos (Bernie Sanders, Elizabeth Warren, Michael Moore, Cenk Uygur), libertarios (Rand y Ron Paul, Jesse Ventura, Penn Gillette, etc.), liberales, las celebridades y los principales medios de información estadounidenses no simpatizan con Trump. Para muchos, así ha sido desde que no tenía aspiraciones políticas; para otros comenzó con su primera candidatura, cuando hacía el ridículo de insistir en que el ahora expresidente, Barack Obama, debería presentar su certificado de nacimiento para comprobar que era estadounidense. Entre sus peores errores recientes estuvieron pelearse con íconos americanos como la actriz Meryl Streep, o el activista de los derechos civiles, y actual congresista demócrata, John Lewis.

3. Los conservadores

«Tenemos un tremendo peligro porque podemos ir por una ruta autoritaria… O podemos movernos hacia una sociedad libre y abierta.»—Charles Koch.

Durante su campaña, Trump perdió permanentemente el apoyo de los republicanos más notorios, incluyendo a la familia Bush, a la ex-Secretaria de estado Condoleezza Rice, y al ex-senador Ron Paul. Entre los que actualmente forman parte del senado y se le oponen, han destacado los excandidatos John McCain y Mitt Romney, así como Marco Rubio, Rand Paul, y Lindsey Graham. Este fin de semana, Trump también perdió a los hermanos Koch, los principales financistas del partido hicieron declaraciones en contra de sus acciones. No se puede caer más bajo que ser visto como un represor por los Koch.

 

4. Los republicanos en el Congreso

MitchMcConnell and Paul Ryantowards Trump

«Necesitamos ser cuidadosos al hacer esto [el veto a los musulmanes]. No tenemos pruebas religiosas en este país.»
—Mitch McConnell, líder de la mayoría del Senado.

Sin embargo, aunque ya se han opuesto a Trump en medidas como la tortura, por lo general, los republicanos en control del Congreso, Paul Ryan (presidente de la Cámara de Representantes) y Mitch McConell (el líder de la mayoría del Senado) se mantienen prudentemente callados —o sea, tibios. Es claro que, si no hacen declaraciones tan fuertes como las de McCain y Graham, los dos más agresivos, es porque no quieren fracturar al partido mientras este aún tiene la oportunidad de dominar los tres poderes. Pero esto no puede durar mucho, ya que Trump y Bannon constantemente buscan saltarse al Congreso.

5. El Poder Judicial

En respuesta al veto a los musulmanes, contradiciendo las órdenes ejecutivas de Trump, jueces de las Cortes Federales de Nueva York, Massachusetts, Washington y Virginia, dieron órdenes de no deportar a los inmigrantes que tengan visas válidas, detenidos en los aeropuertos. El Departamento de Seguridad Nacional declaró que cumplirá estas órdenes judiciales, pero la Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza (sumamente elogiada por Trump en su campaña) las desafiaron en favor de la orden ejecutiva, lo que creo una crisis de constitucionalidad en Estados Unidos.

 

6. Los Estados

Los procuradores de los mismos cuatro estados y de Minnesota demandaron a la administración de Trump por la orden ejecutiva, y otros 11 la criticaron. La procuradora general de EEUU, Sally Yates se sumo y se negó a defender las órdenes ejecutivas en la corte, lo que hizo que Trump la depusiera. Kate Brown, la gobernadora de Oregon, le pidió a su procurador que también se sume a las demandas. Las  múltiples demandas cuentan con el respaldo de muchas oenegés y empresas, inclyuendo al departamento legal de Amazon.

«No se equivoquen: el futuro es incierto y los peligros abundan.» —John Brown, gobernador de California.

 

7. California

El gobernador de California, John Brown usó su Discurso Anual de Estado para declararse vigilante en la batalla contra Trump.

Calexit, Yes Californa, Independent Republic of California —Voz Abierta vía Hearst

California lleva algún tiempo cuestionando su pertenencia a los Estados Unidos. El movimiento California Yes, también conocido como Calexit busca la independencia del Estado, y tras las primeras órdenes ejecutivas, comenzó a recolectar las 600,000 firmas que necesita para poner la iniciativa a votación. La gente de Washington y Oregon, los otros dos estados de la costa oeste, igual liberales y especializados en la industria de la tecnología, ha manifestado interés en unirse, y los canadienses por acogerlos. No sería extraño que Nueva York y los estados de Nueva Inglaterra manifiesten oficialmente su rechazo a Trump, pues también son un bastión liberal del país.

8. El papa

Quizás el momento epítome de Trump es cuando rebatió al Papa Francisco. Cuando Trump era candidato, el Papa afirmó que «una persona que solo piensa en construir muros, doquiera que estén, y no construir puentes, no es cristiano.» A lo que Trump contestó «para un líder religioso, cuestionar la fe de una persona es vergonzoso», acusando al gobierno mexicano de «usar al Papa como peón.»

9. ¿Los dioses?

En este punto, es claro que el actual presidente de EEUU antagonizaría y sacaría de quicio a Yahveh, Cristo, Buda, Vishnu, o cualquier dios o deidad, si estos no lo consideran el mejor y más perfecto creyente —no— ser de toda la existencia. Lo cual probablemente no sería bueno para la seguridad nacional.

God the Late Show with Stephen Colbert —Voz Abierta

Yahveh alarmado, vía The Late Show with Stephen Colbert.

10. Los líderes mundiales

Pero de regreso a los sospechosos comunes terrenales, si los que controlan las armas se muestran desconfiados, los que controlan la producción y el conocimiento aún mas. Las políticas comerciales de Trump, que amenazan con castigar con aranceles a las empresas que producen parte de sus productos fuera de EEUU, están alterando a industrias en Canada transnacionales, como la automotriz. Con meros tuits proteccionistas, en minutos, le causó pérdidas de 1.2 billones de dólares en la bolsa a Toyota. Trump quiere compensar quitándole regulación ambiental a las empresas, lo que desata la furia de la comunidad científica y académica estadounidense, que ya está planeando marchas para marzo en respuesta.

Retirarse del TLCAN resultaría en «costos más altos para los productores, menores dividendos para los inversionistas, menos opciones para los consumidores , y una industria automotriz y de suministros estadounidense mucho menos competitiva.» —Centro de Investigación Automotriz.

11. Sillicon Valley

Muchos iraní-americanos tienen altos puestos directivos en empresas como Twitter, Dropbox, Oracle, Expedia, eBay, y Tinder. Además, las universidades estadounidenses no producen el número de egresados anuales especializados que la industria de la tecnología (43,000 para cubrir una necesidad de 500,000). Por lo que es normal que, tras el veto a los inmigrantes musulmanes, los líderes de la industria de la tecnología se hayan manifestado en contra de Trump. Entre los nombres notorios se encuentran Elon Musk de Tesla, Mark Zuckerberg de Facebook, Tim Cook de Apple, Brad Smith de Microsoft, Brian Krzanich de Intel, Jack Dorsey de Twitter, y Jeff Bezos de Amazon, quien está financiando las demandas contra el veto presidencial.

12. Otros Magnates

Muchos otros magnates que han criticado o reprobado la administración de Trump. Warren Buffet lo retó a revelar sus declaraciones de impuestos; los hermanos Charles y David Koch no lo financiaron pese a ser el candidato republicano; Michael Bloomberg respaldó a Hillary Clinton pese a ser republicano; y Howard Schultz respondió al veto a los musulmanes ofreciendo contratar 10,000 refugiados.

 

13. La Prensa

La relación de Trump con la prensa ha sido mala desde los 80s, pero ha ido de mal en peor desde que entró a la política. Donald Trump ha tenido su vida en boca de todos desde que era joven. Al principio sólo era por sus proyectos inmobiliarios y por los chismes de tabloide. Codearse con gente influyente siempre le ha permitido generar riñas infantiles que mal que mal popularizan su nombre en los medios. Siendo el caso de Rosie O’Donell  uno de los más famosos.

Durante su primera campaña presidencial, Trump comenzó a acaparar los segmentos de política con su bizarra insistencia de que Barack Obama muestre su certificado de nacimiento. Durante su segunda campaña, desarrolló la técnica de mentir a diestra y siniestra para hacer que los medios se escandalizaran e insistieran en corregirlo, popularizando su nombre en el proceso.

Uno diría que Donald Trump vive con la premisa de que “no hay tal cosa como mala publicidad” como máxima. Pero la realidad es que él la ha resentido cuando la prensa lo expone; y su relación con los medios es cada vez más amarga. Durante su campaña, los medios lo denunciaron como un empreasrio fracasado y abusivo, evasor de impuestos, y depredador sexual. The Washington Post filtró una grabación del 2005 en la que Trump presume como acosa mujeres, y The New York Times ha publicado varios artículos y exposés sobre su acoso y mal trato a las mujeres.

Al ganar las elecciones, Trump intentó reconciliarse con la prensa, pero la mala relación continuó escalando. Ahora con acusaciones bien fundamentadas de conflictos de interés debido a sus negocios internacionales, de intervención rusa a su favor en las elecciones, y el rol de las noticias falsas para malinformar a los que votaron por él. Trump a ser particularmente hostil a CNN y Buzzfeed, ironicamente, los comenzó a llamar ‘fake news‘ y callar en las ruedas de prensa.

Durante todo el proceso, el equipo de Trump, y en especial su jefa de campaña y actual asesora, Kellyanne Conway, trató de suavizar sus mentiras o afirmaciones escandalosas. El colmo fue cuando llego a llamarlas “hechos alternativos“, descaro deshonesto que de inmediato hizo surgir comparaciones con el concepto de la neolengua (‘newspeak‘) propagandística en el mundo distópico y autoritario de la novela 1984, de George Orwell. Tras la entrevista, el libro llegó al #1 en ventas de Amazon.

Tras todo el conflicto con la prensa, el equipo de Donald Trump comenzó a ser tan hostil como el mismo. Sean Spicer, el secretario de prensa de la Casa Blanca, simplemente reniega hechos tan evidentes como la falta de asistencia a la inauguración de la presidencia, e impone de mala gana mentiras sin base alguna.

Por supuesto, todo esto fue parodiado y burlado al unísono en los programas nocturnos de plática y variedades. Notablemente, por Saturday Night Live, South ParkLast Week Tonight with John OliverThe Late Show with Stephen ColbertLate Night with Sethe MeyersThe Daily Show with Trevor Noah, y Real Time with Bill Maher.

Como presidente, se ha vuelto claro que obtiene su información de las  y no de sus propias agencias de inteligencia —con las que está peleado. Toma como reales las de Fox News y publicaciones de derecha y como ataques a las demás. Cuando le molesta el contenido, se pelea con los medios y anfitriones por Twitter. Muchos de sus secretarios han notado que es mas probable que les preste atención cuando salen en la televisión, y ya se bromea sobre hacer shows enfocados a el como audiencia.

 

14. La Casa Blanca

«Las juntas ahora empiezan a las 9 am, lo que reduce significativamente su tiempo de televisión. Aún así, el señor Trump, quien no lee libros, puede terminar las tardes con suficiente televisión.» —Fuentes anónimas al New York Times.

La preocupación por el comportamiento de Trump llega hasta las personas que tiene junto. Desde el lunes, el personal de la Casa Blanca ha estado filtrando quejas anónimas a la prensa sobre su comportamiento, a un grado sin precedentes en administraciones anteriores. Lo han descrito como alguien «flojo, que se aburre fácil,  ve mucha televisión.» Dada esta falta de lealtad, es claro que Trump no puede confiar ni en sus colaboradores más cercanos.

15. Mike Pence

«y a tus enemigos a tu lado».

El Puesto de vicepresidente en EEUU suele servir para dos cosas: ganarse al grupo al que el candidato pertenece —como Lincoln, que siendo republicano, escogió al demócrata Andrew Johnson, o Nixon que buscó a Gerald Ford, favorito de los representantes— o para enrocar a un rival en una posición de poco poder —como William McKinley le hizo a Teddy Roosevelt. Pero eso no funciona si el predidente muere —como Lincoln y McKinley— o renuncia —como Nixon. El vicepresidente obtiene su puesto y cambia las políticas ejecutivas de acuerdo a su corriente y su grupo, que puede o no ser contrastante.

En campaña, Pence representó para Trump una herramienta para acercarse a los republicanos socialmente conservadores y sus votantes. Hasta ahora, Trump ha demostrado apegarse a su visión, e igual coincide con Pence en quitarle regulaciones a las empresas. La diferencia que tiene Trump con el vicepresidente es la misma que tiene con los republicanos en el Congreso: ellos si creen en los tratados de libre comercio.

Para la mayoría republicana en el Congreso, Pence, representativo de Indiana por doce años antes de ser Gobernador, es uno de ellos. Quizás de los mas conservadores, pero uno de ellos al fin y al cabo. Trump, en cambio, es un desconocido, con muchos puntos en común pero totalmente impredecible, que pretende deshacer los tratados internacionales de libre comercio a los que ellos contribuyeron, y que puede causar conflictos internacionales con meros tuits imprudentes.

Pence se beneficiaría de un impeachment, sería el presidente y empujaría su carrera, sus políticas, y a sus patrocinadores; por lo que tiene un móvil. A través de sus conexiones en el congreso tiene el medio para lograrlo. Y dada la falta de lealtad de los colaboradores de Trump en la Casa Blanca, y en sus antiguos negocios, así como el escándalo que causa entre la prensa, los financistas, la comunidad internacional, y la población; cualquiera de sus múltiples desórdenes legales como empresario, presidente, o ambos, puede ser una buena oportunidad para arrebatarle la presidencia.

De modo que nos regresamos a la teoría de Jesse Ventura, pero con un final menos brutal. Por mis dos centavos, el final más predecible para Trump es un impeachment perpetrado por la mayoría de los sospechosos comunes, pero en favor de el posible presidente, Mike Pence.


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Tags: Calexit, Dallas, Donald Trump, El Pentagono, Hermanos Koch, Jesse Ventura, Kellyanne Conway, Los Simpson, Mike Pence, Mitch McConell, Papa Francisco, Paul Ryan, Saturday Night Live, Sean Spicer, Steve Bannon

Autor: Armando E. Torre Puerto

Aprendió a escribir palabras usando letras. En Voz Abierta, hemos hecho nuestro mejor esfuerzo por detenerlo, pero es que está bien terco.  ...

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