La accesibilidad en Mérida: sin piernas ágiles no hay derechos

Publicado el 28 septiembre, 2016

Por Gustavo HerreraArmando E. Torre Puerto.

Hay muchas cosas que los mexicanos promedio solemos dar por sentado. Sabemos que una acera deficiente, postes a medio camino, o escaleras empinadas no nos impiden llegar al trabajo, escuela, súper, doctor, parque o cine. Pero ¿qué haríamos si, Dios-no-lo-quiera, tuviesemos discapacidades; si tuviésemos que movernos en una silla de ruedas, o con muletillas, o si simplemente, se nos dificultase subir escaleras por la edad?

En algunos países esto no es un problema… pero vivimos en México. Entonces, ¿tendríamos que vivir una vida de seclusión, aislados por una infraestructura urbana que nos excluye? ¿Sin piernas ágiles no hay derecho al trabajo, escuela, super, doctor, parque, o cine? En teoría no; para efectos prácticos, si.

El estado actual de una ciudad típica de México si suele crear ese tipo de exclusiones; sin embargo, desde el año 2008, México suscribió a la Convención Sobre Derechos de las Personas con Discapacidad, un importante instrumento legal que lleva los derechos humanos a la las personas discapacitad; es decir, el país les reconoce el derecho a una vida independiente, en la que se puedan desarrollar plenamente en su vida cotidiana, e ir a donde necesiten (trabajo, escuela, super, doctor, etc.) sin que la infraestructura urbana les ponga obstáculos. Ahora, la cosa es que esto no se quede en papel y se tranforme en una realidad.

Como están las cosas, en Mérida, Yucatán, por ejemplo, los discapacitados siguen sufriendo discriminación en forma de obstáculos físicos que les impiden acceder al servicio publico de transporte. Hasta ahora, a pesar de ser un derecho reconocido por el marco legal mexicano, las autoridades a cargo no han tomado medidas para cambiar esta realidad. Por supuesto, el presupuesto actual del ayuntamiento no permite un cambio drástico, pero las obras que ha hecho no reflejan consciencia del problema o un plan paulatino para solucionarlo.

Mientras la ciudad no cuente con vialidad completa para peatones discapacitados, les está limitando su derecho a la inclusión en la sociedad, en lo social, cultural, deportivo, político, educativo, etc. Quizás han habido algunos avances en ciertos campos en particular, como el deportivo o de la salud, pero al entorno físico urbano aún le falta trecho por recorrer para que exista una verdadera inclusión social.

Los tramites legales para cambiar las cosas ya están, pero por el momento, aún queda mucha conscientización por lograr, presión ciudadana por hacer, cambios en la agenda publica por demandar, y adecuaciones de vialidad por construir para que la inclusión sea una realidad.

Comentario editorial publicado originalmente la página de Facebook de Voz Abierta el miércoles, 29 de junio de 2016.

Tags: Ayuntamiento de Mérida, Discapacidad, movilidad, vialidad

Autor: Gustavo Herrera

Abogado, Maestrante en Gobierno y Políticas Públicas. Me interesan los asuntos públicos y la incidencia de las sociedad en ellos.

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