José Moreno Villa y el arte tequitqui

Publicado el 28 diciembre, 2016

Desde el punto de vista territorial, Tlaxcala es la entidad federativa más pequeña de México. Posee, sin embargo, una cultura que excede sus propios límites geográficos. En sus plazas y en sus templos, por ejemplo, se aprecian diversas manifestaciones artísticas que parecen haber unido, de manera indisoluble, las iconografías cristiana y prehispánica, encabezadas por Jesucristo y por Quetzalcóatl, respectivamente.

Estas manifestaciones artísticas, estas figuras fantásticas, tienen una explicación histórica y es José Moreno Villa, autor de libros interesantísimos como La escultura colonial mexicana (1941) y Lo mexicano en las artes plásticas (1948), quien se ha encargado de ofrecerla a detalle.

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(Detalle del rosto de Cristo de la cruz atrial de San Agustín Acolman)

Antecedentes

A partir de una analogía, Moreno Villa propone la voz dialéctica tequitqui para referirse a la escultura o a la arquitectura que se crearon bajo el poderoso influjo español y que, al mismo tiempo, conservaron ciertos rasgos indígenas. El tropo es oportuno porque, un par de siglos antes de la Colonia, en España se había dado un fenómeno equiparable. Cuando los reyes católicos, Fernando e Isabel, contrajeron nupcias, colocando en su heráldica los símbolos de Castilla, Navarra y Aragón, la comunidad árabe, con fuertes concentraciones en Andalucía, se vio repentinamente sometida por la corona.

Apremiados por el peligro de muerte, los artistas y los artesanos que pertenecían a ella comenzaron a trabajar según los preceptos de la cristiandad, pero no abandonaron sus creencias personales. Así surgió el denominado arte mudéjar y, estableciendo paralelismos, Moreno Villa afirma: “Para inventar el término [tequitqui] hemos de tener presente en primer lugar lo que significa la voz árabe mudéjar (mudechan). Significa, tributario. El hombre mudéjar era el mahometano que, sin mudar de religión, quedaba por vasallo de los reyes cristianos durante la Reconquista”.1

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(Fachada lateral de Teruel, arte mudéjar)

Lo tequitqui es, entonces, lo mudéjar mexicano

Modificando los elementos de la dinámica, cambiando a los conquistadores y a los conquistados, el arte tequitqui abarca las obras realizadas por indígenas que, en el contexto de la Colonia y de la evangelización dominica y franciscana, hicieron lo posible por mantener símbolos autóctonos en ellas.

Moreno Villa presenta los casos, más allá del área tlaxcalteca, de las cruces de San Agustín Acolman, en el Estado de México; de Jilotepec, también en el Estado de México; de San Felipe de los Alzates, en Michoacán; y de Tepeapulco, en Hidalgo. Estas cruces, muy distintas a las europeas, sostienen a un cristo sin extremidades inferiores ni superiores; más aún, sin tronco. En la intersección, nada más aparece el rostro y en los maderos transversales, en una clara afrenta al imaginario católico, da la impresión de haber alusiones a los tocados y penachos usados por los dioses de la antigua Mesoamérica.

 


Referencias

1. MORENO VILLA, José, La escultura colonial mexicana. México: Fondo de Cultura Económica, 2004, p. 16.

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Tags: arte mudéjar, arte tequitqui, colonia, José Moreno Villa

Autor: Francisco Gallardo Negrete

De Pénjamo. Maestro el Literatura Hispanoamericana y filósofo....

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