La Mérida que no se puede caminar

Publicado el 1 diciembre, 2016

Existe una razón por la que el turismo se hace en las calles: las ciudades se recorren a pie. Se conocen, experimentan y disfrutan caminando. La vida de una ciudad está en sus plazas, parques y espacios públicos. Por lo tanto, una ciudad habitable debe permitir esta movilidad, debe fomentar que podamos vivirla y no sólo establecernos en ella. Parece algo muy obvio, pero no estamos construyendo nuestras ciudades bajo este paradigma.

Mérida y el peatón

En Mérida, 86.9% de la población se mueve en vehículos motorizados como automóviles, taxis o camiones, tan sólo el 9% lo hace a pie, y únicamente el 4.1% se traslada de un lugar a otro en bicicleta.[1] Es decir, nuestra ciudad la percibimos a través de la ventana de un auto. Peor aún, concebimos e invertimos, tanto el dinero público como el privado, para los vehículos y no para las personas.

Esto es síntoma de varios problemas más profundos: nuestras normas viales no están orientadas al peatón y al ciclista, nuestras banquetas (si es que existen) están plagadas de obstáculos, postes, letreros, etc. Incluso los centros comerciales más modernos parecen no tomar en cuenta las necesidades del peatón.

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También tenemos una grave carencia de árboles. Cualquiera pensaría que en una ciudad con tanto calor como lo tiene Mérida, tendríamos un poco más de respeto por las sombras que generan los árboles. Tenemos en cambio, un déficit alarmante de áreas verdes en la ciudad.

Es urgente que como sociedad aprendamos a valorar los componentes urbanos que hacen de una ciudad habitable, cómoda y con verdadera calidad de vida para sus habitantes. Debemos exigir espacios públicos reales, eficientes y bien planeados; una movilidad integral con las prioridades peatón-ciclista-transporte muy claras, y un sistema de planeación regional con visión a mediano y largo plazo.

[1] Plan de Movilidad Urbana no Motorizada para la Zona Metropolitana de Mérida.


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Tags: mal urbanismo, Mérida, Movilida urbana, peatón

Autor: David Montañez Rufino

Escritor e impulsor del espacio público. Licenciado en Derecho y Maestro en Administración Pública. Recientemente publicó el libro Rebelión y Pecado, una novela de ficción literaria sob...

Comentarios

  1. Como ejemplo de la falta de arboles son todos esos comercios que si tienen arbol al frente, lo talan para no tapar la “visibilidad” de sus entradas, o aquellas obras de centros comerciales que prefieren poner una enorme plancha de concreto a modo de estacionamiento que dejar algunos arboles en sus zonas, que luego, de dejar algun buen arbol vivo, son los espacios mas buscados por los autos, para resguardar con su sombra del sol.

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