“Corrupto-fobia” política y otras ficciones preelectorales

Publicado el 7 marzo, 2017

“CORRUPTO-FOBIA”: Dícese de la posesión psíquica —cuasi demoníaca— por espíritus moralistas que se adueñan de la mente de los políticos, casualmente en meses previos a las elecciones, para arremeter contra sus adversarios acusándolos públicamente de corruptos y mafiosos, aunque sin presentar denuncias formales ante instancias judiciales. Término aún no avalado por la RAE-

Las campañas electorales aún no inician formalmente porque en la práctica hace meses que lo hicieron y la lluvia de lodo ya empezó a ennegrecer el horizonte inmediato de la agenda pública. Desprestigios, desfiguros, rasgaduras de vestiduras y acusaciones ciertas o no toman gradualmente más protagonismo en la arena electoral, local y nacional.

Lo bueno (es sarcasmo): La grilla política ofrecerá en los próximos meses un “reality show” capaz de entretener a las masas de mexicanos, ávidas de distraerse ante la amarga realidad de inicio de año marcada por gasolinazos, inflación histórica, incertidumbre económica, reducción de la capacidad de consumo, más lo que el lector guste agregar.

Lo malo: La estrategia de acusar y difamar para agrietar la imagen pública del adversario nos habla del nivel de debate que tendremos rumbo a las próximas elecciones –decisorias para el país, dado los tiempos convulsos hacia el interior y el exterior-. La discusión crítica y propositiva de la nación a la que aspiramos se puede ver eclipsada por pleitos de lavadero, a ese nivel.

Lo feo: La impunidad. Gran parte de las acusaciones públicas mutuas de corrupción entre políticos quedarán en eso: acusaciones públicas que no trascenderán al ámbito judicial, y ni hablar ya de castigos para funcionarios implicados en desvío de recursos, enriquecimiento ilícito, tráfico de influencias y un largo e indecoroso etcétera. El apellido “Duarte” nos puede dar un buen ejemplo del nivel de impunidad.

El tema es de responsabilidad y congruencia (ya sé, suena hasta utópico). Si la clase política se empeña en ventilar sus trapitos sucios, que lo haga también ante instancias penales, con pruebas y sustancia. Nos corresponderá a la sociedad presionar desde todas las trincheras por un bien democrático elemental: justicia.

Ejemplos sobran:

El gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, VS el líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador.

El líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador, VS el gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares.

 

Y en nuestro Yucatán:


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Tags: Andres Manuel López Obrador, Campañas electorales, Corrupción, Debate público, impunidad, Javier Duarte de Ochoa, Miguel Ángel Yunes Linares

Autor: J. Reyes

Homo Sapiens

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