Dos cosas que le urgen a las obras de Mauricio Vila

Publicado el 4 febrero, 2017

En días recientes, hemos estado viviendo algunas incomodidades razonables por las obras de Mauricio Vila para mejorar las calles. Sin dejar de reconocer el esfuerzo del Ayuntamiento de Mérida en financiarlas y coordinarlas, le veo dos problemas generales todas las obras que le he visto ejecutar: no hace consenso real con la gente y trata de solucionarlo todo con asfalto.

Lo he visto directamente en las mejoras a las calles de Cordemex y en Montebello, me he enterado de otras zonas, y ahora lo vemos en varias de las principales arterias de Mérida. Planchas de asfalto al servicio de su majestad de la modernidad, el auto. Para las personas, ni caminos, ni atención. Está comprobado que el peatón es más importante para los comercios que el auto, pero por alguna razón, en Mérida, si no es adentro de un City Center, a la gente a cargo no le interesa.

Los ángulos de crítica son infinitos… Pero prefiero usar este espacio para plantear dos grandes oportunidades de cambio:

1. Menos presupuesto, más comunidad

Dinero contra gente en la balanza
Sin referencia a la innombrable, pero le falta más corazón.

Las autoridades meridanas planean las obras de grandes presupuestos sin antes hablar con los vecinos para detectar los problemas reales. Tampoco se asesoran con especialistas académicos. Quizás sienten que les vamos a quitar tiempo y no obtendrán cosas que se luzcan como una calle nueva, quizás con tanto funcionario colocado debido a cuotas de poder, no ha personal que sepa de dinámicas sociales. A final de cuentas, los vecinos y especialistas tenemos que interceptarlos para modificar por lo menos un poquito sus proyectos para que atiendan nuestras necesidades reales. Lo cual es penoso para todos, porque eso sucede con los proyectos muy anunciados y la prensa pendiente.

La falta de conocimiento, sobre dinámicas sociales es clara. Cuando hay reuniones con los vecinos, lo primero que vienen son las presentaciones espectaculares de lo que ya está en marcha a mil por hora. No hay cultura de escuchar o gobernanza. Hay el interés por esos conceptos, pero falta transformarlo en práctica y dinámicas.

La gran excepción que conozco es el IMPLAN, que ha organizado talleres participativos en los que tanto ciudadanos, en los que sin conocernos, en tan solo un par de horas, tanto empleados públicos especializados, como académicos, y ciudadanos, coincidimos perfectamente en una visión mucho más social y humana de Mérida que podemos sintetizar en una o dos cuartillas. Cada mesa de trabajo resultó en mini-manifiestos sobre conservación y promoción de nuestro patrimonio arquitectónico antiguo y moderno, reforma del transporte colectivo, peatonalización de la ciudad. Como resultado, veo el nombre de las asociaciones civiles que participamos en la papelería que el Ayuntamiento reparte, sólo falta ponerle nuestras ideas también. Olvidémonos del asfalto tan caro y tan consumidor de gasolinazos, es mejor invertir en las obras que la sociedad demanda.

Esto no solo suena bonito, sino que es extremadamente conveniente desde el punto de vista electoral. Lo que yo he visto es que en los grupos y redes, aquel poquito que pedimos y el ayuntamiento atiende es lo que se lleva las palmas. En el caso de Montebello, los pares viales pasaron sin pena ni gloria, pero completar un par de medias cuadras para hacer la calle 36 diagonal accesible fue motivo de toda clase de palmas —bueno, emojis de palmas—; en el caso de Cordemex, conservar unos árboles y camellones fueron más apreciados que las calles que rodean a la futura extensión de la Gran Plaza.

Mi recomendación para lograr tanto una ciudad incluyente y bien urbanizada, como calidad total en el servicio del Ayuntamiento, y una posición favorable en futuras coyunturas electorales, es esta: hacer proyectos chicos que las comunidades hagan suyos. Son más económicos y mucho más redituables social y políticamente.

2. Menos asfalto, más concreto

Pavimentando. Asfalto fresco.Mucho suelo para llanta, pero nada para suela. (Nota: no es Mérida, pero si el punto). 

El ayuntamiento tiene que asegurarse de que no se sigan haciendo aceras interrumpidas por rampas, postes, vegetación o portones abombados. Las aceras de menos de 1.10m libre e ininterrumpido de camino a nivel ±0.00m parejo deben ser ilegales, y si se construyen a partir de ahora, clausurables. Las rampas, vegetación, y postes se deben poner en el ancho restante hacia la calle.

Aceras de Mérida. Foto de la Verdad. Voz Abierta
En Mérida, tenemos rampas para discapacitados (si logran llegar a ellas).

En el caso de Mérida, como está ahora, justo entre #gasolinazos, más asfalto no ayuda al problema urbano que el Ayuntamiento dirigido por Mauricio Vila tiene en sus manos. Necesita hacer más caminos peatonales, carriles de bicicleta, y rutas oficiales de camión. Hay que poner las calles a dieta de carriles vehiculares.

Según entiendo, el Gobierno del estado tiene un presupuesto federal de c. $1,500 millones para transporte que recibió hace dos o tres años, y me parece que solo gastó $200 en el Situr, que no es gran ayuda (no hay transbordos, rutas oficiales, normatividad para las paradas estacionamiento, o sistema de tarjetas). Aprovechando la buena relación que el Ayuntamiento tiene con este, deben echarse la mano, y hacer la Mérida que todos queremos. Yo garantizo que si las autoridades apuestan por esta clase de movilidad, obendrán una popularidad ya no solo electoral, sino para la memoria histórica. Mérida lleva décadas tratando de peatonalizarse, es su ballena blanca. Los que lo logren serán percibidos como funcionarios extremadamente hábiles.

Sin demeritar, tampoco

De nuevo, aunque son áreas que el Ayuntamiento debe mejorar con extrema urgencia, pero no creo que el esfuerzo de estos dos años se deba menospreciar. No están jugando calabaceado en la Mérida 2000. Tras todos sus proyectos hay innegables horas de trabajo que han dado mucho mejores que las tres o cuatro administraciones anteriores. No es que no de la talla, sino que los tiempos ameritan subir la barra. Estos son cambios que Mérida ha necesitado desde los ochentas, pero nadie ha ejecutado. La gente existe, estamos las organizaciones ciudadanas, está la unidad de posgrado de la FAUADY, está el IMPLAN, están los convenios con la ONU-Hábitat. Sólo recomiendo poner ese esfuerzo y recursos en el 20% de las tareas que siempre resultan en el 80% del reconocimiento y satisfacción.

Ley de Pareto 80 20. Esfuerzo, resultados.


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Tags: Aref Karam Espósitos, Ayuntamiento de Mérida, Gobierno de Yucatán, Mauricio Vila Dosal, SITUR, Virgilio Crespo Méndez.

Autor: Armando E. Torre Puerto

Aprendió a escribir palabras usando letras. En Voz Abierta, hemos hecho nuestro mejor esfuerzo por detenerlo, pero es que está bien terco.  ...

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