Traducción de la editorial de Ernesto Zedillo en el Washington Post

Publicado el 28 enero, 2017

Ayer, tras la semana más estresante y tensa que el Gobierno de México haya tenido con EEUU en décadas, el expresidente Ernesto Zedillo publicó su pespectiva sobre el panorama. Esta es una traducción que hice del texto íntegro.

Cabe mencionar, a diferencia de Donald Trump y Enrique Peña Nieto, el expresidente de México y doctor en economía, Ernesto Zedillo Ponce de León tiene una carrera académica en economía tan destacada como su propia carrera política, de modo que es de esperarse una visión mucho más fundamentada sobre las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos. Además de ser actualmente professor de economía internacional en la Universidad de Yale, es miembro activo de The Elders, oenegé en la que Nelson Mandela integró a varios líderes mundiales experimentados e independientes, en beneficio de la humanidad.

México puede prosperar sin Trump

Por Ernesto Zedillo Ponce de León.
Publicado originalmente en inglés por The Washington Post, el 27 de enero de 2017.
Traducción de Armando E. Torre Puerto.

 

El Gobierno de México ha sido cortés hacia Donald Trump, tanto como un candidato y ahora presidente de EEUU. Por supuesto, el presidente mexicano Enrique Peña Nieto ha pagado un alto costo político en casa por mantenerse abierto a trabajar constructivamente con el presidente Trump. Pero Peña Nieto ha hecho lo correcto al poner los intereses de México y la preservación de relaciones mutuamente beneficiosas con nuestro vecino por encima de su popularidad personal. Sin embargo, ha llegado el tiempo de a admitir que las acciones de la nueva administración han cerrado, por lo menos por el futuro previsible, la posibilidad de lograr cualquier acuerdo a través del diálogo y negociación que pueda satisfacer los intereses de ambas partes.

Esta es una desafortunada y triste situación, pero el esfuerzo para acomodar los deseos caprichosos del presidente Trump ha probado no valer nada y no debe continuarse. No es útil para México o los Estados Unidos.

En retrospectiva, siempre fue pequeña la probabilidad de alcanzar un acuerdo mutuamente beneficioso en los temas de la agenda del presidente Trump sobre México, considerando que sus demandas han desafiado racionalidad legal y económica todo el tiempo.

Por ejemplo, la aspiración del presidente Trump de renegociar el TLCAN viene de la idea incorrecta de que el balance del comercio entre los dos países se origina en ventajas mexicanas incorporadas en el TLCAN y de que un balance de comercio, si es positivo para México, significa la transferencia automática de trabajos de los Estados Unidos a su vecino del sur. Ambos conceptos están errados.

Igualmente erróneo es el fracaso del presidente Trump para tomar en cuenta como los sistemas de transportación modernos, y la tecnología de la información, han cambiado el comercio internacional. Este progreso ha creado cadenas de suministro sofisticadas que entregan productos y servicios, incluyendo nuevos, a bajos precios.

Dada su asombrosa capacidad tecnológica y empresarial, los Estados Unidos han sido el mayor beneficiario de esta nueva manera de organizar la producción y comercio internacional. Muchas firmas americanas son capaces de competir exitosamente alrededor del mundo con las de Europa y Asia, y por ello proveer trabajos estadounidenses de alta calidad y buen sueldo, precisamente porque son libres para desarrollar enlaces en su cadena de suministros en lugares como México —en este caso, gracias al TLCAN.

Por eso es que  debería ser evidente desde el principio que sería imposible acomodar el objetivo del presidente Trump de balancear la cantidad de comercio con México alterando solo el TLCAN. Si el presidente Trump se mantiene obsesionado con ese equivocado objetivo, México debería tomar eso como un deseo de matar el TLCAN, lo cual es, por supuesto, algo que el tiene la habilidad legal de hacer.

Sería una pérdida de tiempo para el gobierno mexicano jugar a torcer el TLCAN con la administración de Trump. Sólo si el gobierno de EEUU entrega una seria y clara agenda de puntos relacionados al TLCAN, consistentes con los intereses de los dos países, deberían las autoridades de ambos países reiniciar el diálogo. En este punto, de cualquier forma, tal escenarios es improbable, y sería asumir que el presidente Trump va a eliminar el TLCAN. Claro, esto sería costoso para ambas economías —y por lo menos inicialmente, desproporcionadamente más para México.

Pero tal resultado no debe ser causa de desesperación en mi país. El TLCAN ha sido un excelente instrumento, pero sólo es una de muchas herramientas disponibles para seguir las metas de crecimiento económico  desarrollo. A diferencia de su vecino del norte, México debe reforzar su compromiso de apertura y políticas económicas sólidas. No podemos permitirnos hacer otra cosa.

México puede crear nuevas condiciones que mantendrán, e incluso mejorarán, nuestra posición como un buen lugar para que las compañías globales produzcan para nuestro propio mercado y otros importantes, no sólo los Estados Unidos. Debemos reafirmar a las compañías globales, con acciones concretas, que mexico se mantendrá abierto a los negocios y que nuestro gobierno no tratará de intimidarlas o decirles qué, dónde, o cómo producir. La actual administración Mexicana, que exitosamente lanzó reformas económicas increíblemente ambiciosas en sus primeros años, debe regresar a ese impulso reformista, El fin del TLCAN, tan cortante  costoso como pueda ser a corto plazo, se puede compensar con la combinación correcta de políticas.

Por supuesto, tal como ha amenazado, el presidente Trump puede desear ir más allá de la cancelación del TLCAN y tratar de imponer barreras adicionales al comercio con México. Mi país debe estar listo para usar todos los instrumentos legales posibles., particularmente aquellos provistos por la Organización Mundial del Comercio, para revisar cualquier acción ilegal y arbitraria. El presidente Trump podría hasta jugar con la idea de retirar a los Estados Unidos de ese árbitro central de disputas internacionales, punto en el cual el problema mexicano se convierte en un problema mundial que tendría que ser confrontado por toda la comunidad internacional.

Con respecto al muro fronterizo del presidente Trump: Obviamente hay poco que el gobierno mexicano pueda hacer para alentar políticas inmigratorias estadounidenses más ilustradas, a pesar de las consecuencias para otros países, incluyendo a México. Pero es claro que si la economía cuenta, es mucho mejor hacer buenas leyes que muros funestos. Esas leyes deben apoyar un mercado laboral estadounidense funcional sin proveer incentivos para el mercado negro de trabajadores indocumentados con pocas habilidades.

Por supuesto, repetirle esto al presidente Trump no vendría al caso; el muro parece ser otra de sus obsesiones frente a México, y no es asunto de México si el gobierno de EEUU quiere agregarle a su deuda nacional al construir un elefante blanco en su propio territorio. Lo que rechazamos, bajo cualquier circunstancia, es cualquier intento de usar una sola pulgada de nuestro territorio para construir tan abominable estructura. Todos los mexicanos están con el presidente Peña Nieto cuando le dice al presidente Trump que no vamos a pagar por este extravagante, ofensivo, e inútil proyecto.


Otras reacciones notorias del viernes 27 de enero

Además del editorial del expresidente Zedillo, ayer mismo, por diversos medios, también ofrecieron su perspectiva los expresidentes panistas Felipe Calderón Hinojosa, y Vicente Fox Quesada, además del empresario y frecuente “hombre más rico del mundo”, Carlos Slim Helú.

Felipe Calderón contribuyó vía telefónica en 10 en punto, el programa informativo de Denise Maerker en Televisa. Si Ernesto Zedillo se caracterizó como flemático y pragmático, Calderón fue estratégico y agresivo.

Esta visión es bastante complementaria con la de Ernesto Zedillo. Como él dice, no hay mucho que hacer si Trump busca cerrar puertas la relación de EEUU con México, y tenemos muchas otras opciones en el mundo, la relación seguirá existiendo, y como señala Calderón, las fuerzas de Trump tienen puntos sensibles que no ha que ignorar.

En contraste, en una entrevista en MSNBC para EEUU, Vicente Fox se dedicó a explicar por qué la idea de cobrar el 20% de impuestos a los productos mexicanos vendidos en EEUU, sería un ataque de Trump a los propios contribuyentes estadounidenses. Además recalcó que las órdenes ejecutivas son de poca trascendencia, ya que tendrían que pasar por el Congreso Estadounidense para implementarse. Como Ernesto Zedillo, señaló persuadir a Trump en este punto es causa perdida, pero la labor de difusión al público de estas realidades técnicas sigue siendo necesaria.

Por su parte, en la mañana de ayer, el empresario  ofreció su visión en conferencia de prensa. El tono que aportó fue mucho más optimista que el que los expresidentes. Se caracterizó por buscar y ver oportunidades a pesar de la coyuntura, y por el énfasis en el continuo progreso de la civilización.


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Tags: Carlos Slim Helú, Donald Trump, Enrique Peña Nieto, Ernesto Zedillo Ponce de León, Expresidentes de México, Felipe Calderón Hinojosa, muro fronterizo, Relaciones comerciales, Secretaría de Relaciones Exteriores, TLCAN, Traducciones íntegras

Autor: Armando E. Torre Puerto

Aprendió a escribir palabras usando letras. En Voz Abierta, hemos hecho nuestro mejor esfuerzo por detenerlo, pero es que está bien terco.  ...

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