Reseña: The Founder, el poder de la persistencia

Publicado el 3 abril, 2017

✪✪✪✪● 80/100

The Founder es una muy buena cinta biográfica sobre Ray Kroc, su encuentro con el primer McDonald’s, y su lucha por controlarla como franquicia. Si bien no llega a la excelencia, vale la pena verla, tanto por la eléctrica actuación de Michael Keaton como Kroc, como por la manera tan única que en que aborda su temática: la fórmula éxito empresarial y sus consecuencias. Como emprendedores, es algo que a muchos nos interesa, algunos conciben, y otros pocos logran, aunque rara vez al nivel de gente como Kroc.

Es inevitable compararla con otros biopics sobre otros empresarios narcisistas y depredadores de gran éxito como The Social Network, Steve Jobs, y The Wolf of Wall Street. Las cuatro en la tradición temática de Citizen Kane. Sin embargo, The Founder es un poco más irónica y nos pasa al costo los hechos, sin necesidad de moralizar. Este realismo puede resultar un poco frustrante, pero nos deja qué pensar y mucho que platicar a la salida del cine, por lo que creo que fue un acierto tanto del director John Lee Hancock (Saving Mr. Banks), como del guionista, Robert Siegel (The Wrestler).

The Founder, contrario a lo que el nombre pareciera indicar, no se enfoca en los hermanos Dick (Nick Offerman) y Mac (John Carroll Lynch) McDonald, creadores del primer restaurante McDonald’s y el producto que lo hizo un éxito local, sino en Ray Kroc, el vendedor ambulante y cincuentón que lo convirtió en una de las franquicias más icónicas de EEUU.

Ray Kroc and the first McDonalds —Voz Abierta

Todos somo Ray en algún momento

Como la película lo introduce, nos sentimos mal por Ray. Ya sea buscando empleo, ofreciendo un servicio, vendiendo un producto, o buscando inversionistas, todos hemos estado en la difícil situación de sobrevivir tratando de persuadir gente que muchas veces solo está esperando a que nuestra boca deje de producir sonidos incómodos para decirnos que «hoy no, joven». Hacer esto puede ser indispensable para mejorar nuestra economía, pero suele ser un reto. Por más que actuemos seguros en nuestra oferta, con frecuencia nos vemos en terreno ajeno exponiendo nuestra necesidades entre líneas.

Ray ha hecho una obra de arte de su rutina, y tiene una fe religiosa en la persistencia como su arma. Como si fuesen sus oraciones, todas las noches escucha vinilos de autoayuda del legendario Dale Carnegie con citas del presidente Calvin Coolidge:    

«Nada en este mundo puede tomar el lugar de la persistencia.
El talento no lo hará; nada es más común que un hombre sin éxito con talento.
El genio o lo hará; genio sin recompensa es casi un proverbio.
La educació no lo hará; el mundo está lleno de abandonados educados.
Persistencia y determinación solas son omnipotentes.
El eslogan “¡Presiona!” ha resuelto y siempre resolverá los problemas de la raza humana.»

—Calvin Coolidge.

Aunque es insistente, difícil de callar, irritante, terco, y no escucha, admiramos su persistencia y deseamos que su situación mejore. Y así sucede, pues resulta que lo único que necesitaba era el producto correcto, que encuentra en la forma del innovador servicio de comida rápida de los hermanos McDonald.

Michael Keaton as Ray Kroc —Voz Abierta

Un nuevo McMundo

Hoy en día, la comida de McDonald’s no resulta nada impresionante. Es uno de tantos productos fabricados en serie de una manera muy económica. A mí, me agrada, pero lo veo como un placer culposo, y como le dice Plaza Sésamo a su audiencia, “comida de de vez en cuando”. Aunque es uno de sus productos más emblemáticos, los estadounidenses han llegado a usar el “Mc” de la misma manera que nosotros decimos “patito”. Pero esto no siempre fue así.

«Aumentas la oferta y la demanda seguirá. El huevo o la gallina.»

En 1954, enamorado de la idea de producir y ofertar con velocidad, Ray Kroc iba de ciudad en ciudad, tratando de vender “multi-mezclador de malteadas de cinco husos”, marca Prince Castle. El cree en el valor útil de su producto, pero sólo lo vemos obtener rechazos. Sentimos su frustración cada que guarda su pesado artefacto en la cajuela de su vehículo y pide órdenes en drive-ins de hamburguesas que tardan horas en entregarle sus órdenes. Pero vemos su fe cada que escucha sus vinilos de Carnegie en depresivas habitaciones de motel.

Ese mismo año, la realidad de Ray cambia con la llamada de Maurice “Mac” McDonald, dueño desde 1940 de un restaurante en San Bernardino, California. No llama para ordenar no uno, sino ocho multi-mezcladores. La orden es tan sorpresiva que Ray decide tomar la Ruta 66 desde Chicago para ir a ver en persona el restaurante.

Para su sorpresa, el restaurante de los hermanos McDonald’s no sólo coincide su filosofía de velocidad de oferta para producir malteadas, sino en todo lo que hacen. Tras una cola rápida, Ray ordeno y obtuvo su comida al instante; algo insólito en aquella época. Comparado con los lentos y sucios drive-ins en los que solía comer, McDonald’s era una sinfonía fordiana de eficiencia, velocidad, orden, y limpieza. Y así lo demuestra la magnífica coreografía de la secuencia en la que los hermanos McDonald le cuentan cómo, antes de montar su actual cocina, ensayaron el proceso con su personal en una cancha de tenis.

«Conduje a través de muchos pueblos —muchos pueblitos—,
y todos tienen dos cosas en común:
tienen un palacio de justicia, y tienen una iglesia.
En la cima de la iglesia tienen una cruz,
y en la cima del palacio de justicia tienen una bandera.
Banderas, cruces, cruces, banderas.»

«Les estoy diciendo, McDonald’s puede ser la nueva Iglesia Americana.»

Cuesta abajo para todos menos para el que persevera

El guión de The Founder nos propone que Ray siempre tuvo la persistencia y la habilidad que conducen al éxito; lo único que le faltaba era el producto perfecto. Él tenía la persistencia, y sólo le faltaba el talento de los hermanos McDonald, pero el conflicto de la cinta viene de cuestionar esta diferencia.

Podría decirse que la historia es una deconstrucción de las palabras de Coolidge. Vemos hasta que punto pueden ser buenas la persitencia y determinación solas. A veces, como dice Donald Trump, nos podemos “cansar de ganar”. Conforme la situación de Ray mejora sin que su actitud se adapte, comenzamos a revalorar la conveniencia de actitud de aquellos que le cerraban la puerta. ¿En verdad se equivocaron cuando juzgaron su carácter? Si es insistente, difícil de callar, irritante, terco, y no escucha, ¿hasta qué punto podemos admirar su persistencia y desear que su situación mejore?

Michael Keaton as Ray Kroc 2—Voz Abierta

— «¿Cuándo va a ser suficiente para tí?»
— «Probablemente nunca.»

Para algunas personas el éxito es una herramienta para generar estabilidad, pero para otras como Ray, claramente es una carrera sin fin. Y en ella, las expectativas de quienes confían en él y lo que ofrece no parecen más relevantes que sus propias metas. Vemos ese desencuentro no solo con los hermanos McDonald, sino con su esposa, la única familia que tiene. En este sentido puede recordarnos un poco a Walter White de Breaking Bad en su ascenso personal sin pasajeros. 

«Los contratos son como los corazones: están hechos para romperse.»

Reza el dicho “el que persevera alcanza”. Pero ¿sólo por perseverar, como dice Coolidge? The Founder parece afirmar que sí, pero ¿qué tan conveniente es eso para todos los demás? ¿Estamos contentos con el hecho de que la persistencia pueda llegar tan lejos sin talento, la inteligencia, o la educación (sin mencionar la decencia)?

«Si veo un competidor ahogarse, le meto una manguera en la garganta.»

Claro, la realidad de Ray no es la de todo el que persevera —tenemos a Forrest Gump como una versión más sana de lo mismo—, sino de quienes lo hacen sin valorar a los demás. Un aspecto que películas como The Wolf of Wall Street dejan de lado para analizar la montaña rusa del éxito, pero en The Founder es central.

¿Vale la pena ver The Founder?

Al final del día, como propone Coolidge, la persistencia es un valor determinante para el éxito, pero The Founder nos conduce evaluar la calidad moral de quienes la practican desechando otros valores. Tan solo por esto, vale la pena el boleto del cine, pero además tiene muy memorables actuaciones de Keaton, Offerman, Lynch, una ambientación que nos transporta a los 1950s sin sentirlo, varias escenas y secuencias memorables y, como les adelanté entre algunos párrafos, citas que dejan mucho que pensar, por lo que la recomiendo ampliamente.


Mientras tanto, en el mundo real…


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Tags: Calvin Coolidge, Dale Carnegie, John Carroll Lynch, McDonald's, Michael Keaton, Nick Offerman, Persistencia, Ray Kroc

Autor: Armando E. Torre Puerto

Aprendió a escribir palabras usando letras. En Voz Abierta, hemos hecho nuestro mejor esfuerzo por detenerlo, pero es que está bien terco.  ...

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