La Mérida que queremos ser: ¿Crecimiento o desarrollo?

Publicado el 7 noviembre, 2017

Muchas personas en los últimos años han estado cayendo en el juego del discurso oficial sobre el éxito y “desarrollo” que nuestra ciudad ha tenido. Un discurso fundamentado en el crecimiento descontrolado de la ciudad por el boom inmobiliario, el asentamiento desmedido de centros comerciales, y la falta de control en un correcto del uso del suelo.

Pero, ¿qué entendemos por crecimiento y qué por desarrollo? El crecimiento es el aumento de medidas de algún organismo u objeto; el desarrollo es la capacidad que tiene de poder generar nuevas habilidades y características. Por lo tanto, visto desde esa manera, podríamos decir que nuestra ciudad está creciendo, y que efectivamente, cada vez es más extensa. Y eso, cuando menos hasta ahora, no parece tener fin. Claro, también se está desarrollando, pero como resultado de este crecimiento. Entonces, con tanto crecimiento y desarrollo, las preguntas que tenemos que hacernos, ¿para quién? y ¿para qué?

Desarrollo creciomento organismo – Voz Abierta

Nuestra ciudad aun cuenta con muchas cosas positivas. Dentro de lo que cabe, aún hay seguridad, tenemos un número aceptable de parques que, aunque en mal estado, la gran mayoría ahí están, y de alguna u otra manera, podemos decir que está a tiempo la ciudad de poder ser controlada y empezar a pensar las cosas para bien. Pero por otro lado, también hemos empezado a resentir los efectos que están generando estos “grandes desarrollos” con el discurso que compran mucho de que traen un mejoría en la economía de la ciudad y que, hasta ahora, parece todo lo contrario, ya que según datos del INEGI y CONEVAL, solo el 9.3 % de los habitantes de la ciudad no es pobre y no tiene carencias sociales.

Los efectos son notorios en cualquier parte de la ciudad. En experiencias que hemos tenido en el colectivo Asambleas Ciudadanas, en el trabajo con vecinos de diferentes sectores de Mérida nos hemos podido percatar de cómo estos efectos se empiezan a manifestar y destruyen la calidad de vida por la que la gente decidió vivir ahí. El aumento de la carga vehicular, el ruido, la inseguridad, la perdida de los espacios comunes para la recreación, entre otras. Y tampoco podemos dejar pasar algunos casos en los que la voracidad de los grandes desarrolladores al transformar por completo el territorio en donde han decido construir su centro comercial u hotel. Empieza, con esto, la presión de los mismos desarrolladores para que esta gente venda sus casas para después convertirlas en más centros comerciales, hoteles, o viviendas de lujo que encajen con el escenario que intentan construir.

Merida, trafico vehicular, Sipse – Voz Abierta

Por eso y muchas otras cosas, creo que aun como ciudadanos estamos a tiempo de empezar a construir una verdadera forma de participación, una que nos permita decidir sobre nuestros territorios y poder generar un desarrollo desde la escala humana; una más incluyente y sostenible; una en donde el centro sean las personas y no los automóviles, los grandes centros comerciales y los grandes complejos de vivienda de lujo, que están hechos para alguien, pero no para la gran mayoría de los que hoy habitamos la ciudad.


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Tags: Adrián Gorocica Rojas, La Mérida que queremos ser, Mérida, urbanismo

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