Mantras mexicanos de inicios del 2017

Publicado el 22 febrero, 2017

Hay muchas cosas que me gustaría tener, no sé si las merezca o no. Hay muchas cosas que la gente cree merecer, pero están en las mismas ¿realmente se las han ganado? Lo que nos ha enseñado Karime Macías, esposa de Javier Duarte, es el problema de la gente de este nuevo siglo: sin importar la edad o el sexo, sin importar la clase social, e incluso la geografía, hay personas que se creen con “derecho a”.

Cuando trabajé de interpreté lo escuchaba todos los días: “¿por qué no me va a dar estampillas de comida?, ¿qué no ve que estoy jodido/a?”, “¿si mi vecino tiene gas gratis por qué yo no?”, “¿cuánto tiempo más tengo que esperar para que me den un departamento con renta congelada?, llevo meses esperando”. Como interprete mi trabajo era básicamente traducirles a las personas lo que el agente de servicios sociales de Estados Unidos decía, mas muchas veces me dieron ganas de decirles: “¿sabe por qué no tiene lo que quiere?, porque no se lo merece. No ha trabajado por ello, usted nada más abre la mano y espera a que le den caridad”. Karime Macías sin embargo está del otro lado, ella no espera caridad, sino que cree merecer por el simple hecho de ocupar una posición social o política.

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(Imagen: @Oficialmorris)

Parece ridículo leer una libreta con el mantra (mal escrito): “Si merezco abundancia”. Como si en el fondo supiera que no merece ese dinero ilícito, pero tuviese que auto-engañarse para aliviar su consciencia. Porque eso sí, era muy apegada a la religión católica, a seguir al Papa Francisco I y a la Virgen de Guadalupe. Probablemente no llegó a la parte de la Biblia en donde Jesús vivía austeramente con el mismo par de sandalias y las mismas prendas. Igual que Peña Nieto, seguro nunca le tocó leer los 10 mandamientos, por eso no sabía que no había que codiciar el dinero de los otros y no robar. Casi tengo la seguridad de que Javier y Karime son tan codiciosos que son capaces de robarse la limosna de la Iglesia, o de quitarles sus monedas a los “cerillitos” y “viene-viene”.

Si quieren abundancia, esfuércense por ella, sin pasar por encima de los mexicanos que sudamos todos los días por salir adelante, por pagar nuestros impuestos y por querer mejorar nuestro país. Sí alguien quiere un avión de oro, aunque sea el gasto más inútil de la vida, que lo obtenga con su dinero.  Y a la gente que cree que merece caridad del Estado por el simple hecho de haber nacido, les aviso que el mundo no funciona así. También tienen que trabajar, a menos que realmente sus circunstancias les causen impedimentos reales como a los indígenas de nuestro país, que han sido relegados a la vil supervivencia. Aunque el Estado no debería de dar caridad, sino oportunidades. Por ello, el nuevo mantra de todo el mexicano gandalla en adelante será: “Si merezco abundancia”, así, con conjunción condicional y no como afirmación.

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(Bodega con bienes de Javier Duarte, imagen Revista Proceso)

Vayamos pues a otra situación de nuestro surreal país. Hace 11 años fueron acusadas  Teresa González Cornelio, Jacinta Francisco Marcial y Alberta Alcántara Juan, de vender droga y secuestrar a seis agentes de la ya inexistente AFI (Agencia Federal de Investigación). Sí, tres mujeres indígenas sumidas en la pobreza, orquestaron un ataque a las autoridades que seguramente planearon al ver las películas de Martin Scorsese o de Oliver Stone. Bueno, al menos eso era lo que pensaba la PGR, porque todos los demás sabíamos que nos estaban tomando el pelo, o era un intento muy burdo de crear una realidad Orwelliana.

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(Jacinta y Estela, imagen AFP)

Ayer, la PGR ofreció una disculpa tras haber culpado a estas tres mujeres otomíes por lo que era una clarísima estupidez, la cual les costó tres años de encierro a ellas (tiempo que jamás recuperarán). Jacinta había salido en el 2009 de la penitenciaría por falta de pruebas, y no por su obvia inocencia. Mientras que a Teresa y Alberta se les dictó sentencia de 21 años de cárcel. Luego, por presiones de todos lados salieron libres, pero aun así, su nombre ya estaba manchado y la ofensa seguía abierta.

Tuvieron que pasar más de 10 años para que la Procuraduría General de la República les pidiera perdón porque simplemente no les quedó de otra. Y como dijo Estela Hernández: “Hoy nos chingamos al Estado”. Pues con esa disculpa obligada demostraron que los encargados de impartir justicia están tan podridos como el resto del sistema que se supone existe para protegernos y ayudarnos. Y aunque esto es algo bien sabido, las tres mujeres manifestaron que las víctimas unidas, dejan de serlo cuando no se rinden. Y ese podría ser el otro mantra mexicano, ya que es la frase más popular que va circulando por los medios, sin embargo, yo me quedaría con otra oración de Estela Hernández: “Hasta que la dignidad se haga costumbre”. Porque cuando tenemos empatía, cuando nos ponemos en los zapatos de los otros y nos ayudamos entre nosotros, entonces ya no creemos que “sí merecemos la abundancia” por derecho o por encima de nuestros iguales.


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Tags: AFI, Estela Hernández, Hoy nos chingamos al Estado, Jacinta Francisco Marcial y Alberta Alcántara Juan, Javier Duarte, Karime Macías, PGR, Si merezco abundancia, Teresa González Cornelio

Autor: Alma Chacón Lizarraga

Todóloga de la nada, cinta negra en opinar sobre nimiedades. Amante de la lucha, las artes marciales mixtas, el country, los cómics y el alcohol barato. Escribo porque no pude ser azafata, escribo p...

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