La insoportable terquedad de un bache

Publicado el 13 noviembre, 2016

Esta semana cumplirá sus primeros seis meses. Por sus entrañas han desfilado cuadrillas del Ayuntamiento de Mérida y la Japay, pero sigue ahí: el obstinado bache, un lunar más para el “pintoresco” paisaje urbano de la capital yucateca.

Decenas de litros de agua potable se desperdician diariamente hacia el drenaje. La molestia de los vecinos se empieza a traducir en resignación, numerosos reportes a las autoridades y la fuga de agua sigue destruyendo el pavimento con una constancia inquebrantable que pareciera convertirse en terquedad.

A simple vista parece un bache común, pero peatones y automovilistas han comprobado cómo un hueco en el asfalto ha sido tarea infranqueable para autoridades municipales y estatales, que  han sido rebasadas por su propia incapacidad.

 

La Mérida de los baches

Resumo la historia que podría ser común en cualquier colonia, fraccionamiento o comisaría de Mérida:

Tras la queja ciudadana, las cuadrillas de bacheo del Ayuntamiento de Mérida acudieron a la calle 23 de la colonia Alcalá Martín y procedieron a aplicar chapapote ¡pero sin reparar antes la fuga de agua!

No es necesario ser ingeniero civil para predecir el resultado: la fuga de agua volvió a romper el pavimento.

Al rescate llegaron –semanas después- trabajadores de la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán (Japay), quienes afanosos terminaron de abrir el asfalto para localizar la fuga de agua. Luego de casi cuatro horas de trabajo, se marcharon ¡pero sin reparar totalmente la fuga! El resultado, ahora ya no es uno sino varios baches y el desperdicio de agua continúa.

bache-obra pública-Mérida-servicios

 

Desperdicio de recursos

Pareciera un problema común, pero el trasfondo me parece digno de atención. En primer lugar, es un ejemplo de la deficiencia del mantenimiento que las autoridades dan a la infraestructura de la ciudad.

Lo anterior exhibe tanto la incapacidad de los trabajadores operativos –que en lugar de solucionar problemas los aumentan-, como de las áreas de dirección y supervisión, que carecen de mecanismos para vigilar la calidad de los servicios públicos.

En segundo lugar, y quizá lo más grave, es que lo que se está desperdiciando son recursos públicos -que todos pagamos con impuestos, cobro de derechos, licencias, etc.-, es decir, dinero de todos, de la comunidad, que literalmente se van por el drenaje cuando las autoridades usan ineficientemente insumos, materiales, personal y lo que guste agregar.

Y tercero, la coordinación entre autoridades municipales y estatales suele aparecer únicamente cuando los funcionarios se toman la foto en eventos públicos. A nivel calle, es la gente la que sigue padeciendo la falta de comunicación y colaboración. Finalmente, los vecinos se empiezan a cansar de seguir reportando la “pequeña” falla en la infraestructura urbana, más siguen a la espera de que sus autoridades puedan vencer “la insoportable terquedad de un bache”.

 

Tags: baches, desarrollo urbano, Mérida, servicios públicos

Autor: J. Reyes

Homo Sapiens

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