Mérida, la ciudad en renta

Publicado el 23 enero, 2017

La densidad habitacional de Mérida

¿Han notado la gran cantidad de letreros de “se vende” y “se renta” que hay por toda la ciudad? Independientemente de las altas y bajas para el mercado inmobiliario, en Mérida tenemos un serio problema de densidad. La mancha urbana principal, digamos la ciudad al interior del anillo periférico, está expulsando a la población hacia el exterior, cada vez a mayor distancia del centro. Y el problema, además, es que esta expansión acelerada no se está realizando de manera ordenada y continua, sino que las nuevas micro-unidades habitacionales están desarticuladas, distantes de la ciudad y entre sí.

Según datos de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente,  en el año 1950 la densidad poblacional de Mérida era de 49 habitantes por hectárea, para 1998 la ciudad rebasó los 700,000 habitantes, pero la densidad bajó a 44.22 hab/ha; principalmente por los desarrollos al exterior del anillo periférico. Aún peor, en el año 2010 la mancha urbana se extendió aún más,

Mérida alcanzó una población de 870,084 personas y una extensión territorial de 27,027 hectáreas, por lo que la densidad poblacional era de apenas 32.9 hab/ha, mucho menor a la que teníamos en 1950.

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Movilidad y transporte público

¿Qué importancia tiene esto? Mucha. Las ciudades densas, compactas, generan ventajas para sus habitantes en varios aspectos. Primero, la movilidad y el transporte público. Una ciudad compacta favorece la adecuada movilidad urbana, con rutas más eficientes, transporte masivo que es más barato, frecuente y rápido para los usuarios. Las ciudades con baja densidad se las tienen que arreglar solo con microbuses y camiones, mientras que las ciudades compactas debidamente ordenadas pueden usar transportes articulados, trenes ligeros o subterráneos (metro), etc.

Espacio público y medio ambiente

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Una segunda gran ventaja, es la calidad del espacio público y del medio ambiente.  Las ciudades compactas pueden invertir más y mejor en sus parques y áreas verdes. Más gente en un mismo espacio ordenado, significa mayor riqueza en diversidad, variedad en actividades y por lo tanto en opciones de activación del espacio público.  Esto favorece la creación de espacios públicos dinámicos, flexibles y siempre cambiantes. También pueden combatir de manera más eficiente el calentamiento global y  utilizar energías renovables. Ciudades más extensas demandan más automóviles, y más automóviles equivalen a más contaminación, tanto atmosférica como acústica y visual.

Tejido social

Finalmente, la fortaleza del tejido social. Las ciudades desarticuladas, con grandes vacíos entre zonas habitacionales y sectores rezagados espacialmente, tienden a tener graves problemas de delincuencia y desintegración social. Desde luego, es muy difícil en ciudades extensas e interrumpidas poder llevar servicios básicos como energía eléctrica y agua potable, o incluso garantizar seguridad pública. Pero el problema va mucho más allá. Como dijo el Arquitecto Pablo Katz:

 “Es absurdo condenar a la gente pobre a vivir en la periferia y después horrorizarse por el aumento de la drogadicción y la delincuencia juvenil. Los enormes tiempos de viaje de los padres a sus trabajos hacen que los jóvenes pasen mucho tiempo solos, una cosa es consecuencia de la otra”.

En “La Mérida que no se puede caminar” hablamos de la necesidad urgente de diseñar nuestra ciudad para la persona y no el automóvil, es decir, favorecer la verdadera movilidad. Ésta es una característica indispensable de una ciudad habitable. La otra característica, como vimos ahora, es la densidad. En mi siguiente publicación hablaremos de la tercera problemática que enfrenta Mérida y  también de las soluciones posibles.


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Tags: densidad habitacional, densidad urbana, especulación inmobiliaria, Mérida, movilidad, tejido social, transporte público

Autor: David Montañez Rufino

Escritor e impulsor del espacio público. Licenciado en Derecho y Maestro en Administración Pública. Recientemente publicó el libro Rebelión y Pecado, una novela de ficción literaria sob...

Comentarios

  1. Buen articulo, pero lo malo es que aquellos encargados de realmente poder hacer algo solo se llenan los bolsillos de dinero de las contructoras, que destruyen zonas de arboles masivamente, construyendo casas de mala calidad y con deficientes servicios, sin servicios mas alla de los basicos, sin parques, escuelas, etc. y con un transporte publico rebasado y de mala calidad.
    Y siento que este fenomeno se esta manifestando de una forma muy acelerada, gracias a la creciente poblacion que viene de otros estados a vivir aqui lo que complica mas las cosas.

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