¿Qué puede hacer México ante Trump?

Publicado el 21 noviembre, 2016

Si despertara hoy tras un coma de dos años, al enterarme de que Donald Trump es el presidente electo de Estados Unidos, pensaría que estoy en un universo paralelo. Un universo que no me pertenece, donde la democracia liberal —central para la prosperidad y paz del mundo— ha elegido a un hombre tan catastróficamente impropio para el cargo… Quizás pediría una eutanasia indolora y piadosa para tratar de volver a casa.

Puede parecer egoísta hablar de nuestros problemas —otros países se juegan su existencia por este evento—, pero México también enfrenta tiempos difíciles debido a la sorpresiva elección.

En su campaña presidencial, Trump denunció a los mexicanos como narcos y violadores; culpó a la inmigración ilegal de inundar a Estados Unidos trayendo toda suerte de males; propuso la construcción de un muro en la larga frontera común con México; y denunció al TLC como el «peor tratado de la historia».

La realidad que Trump ignoró en su campaña

Es relevante aclarar aquí algunos puntos que Trump ignoró en su campaña. Para empezar, la inmigración neta mexicana a Estados Unidos tiene años en cero. Uno de los factores es la notoria mejoría en la economía de México.

Es un hecho también que la población ilegal mexicana —y de otros países— contribuye desproporcionadamente a la economía de Estados Unidos, ya que pagan impuestos sin tener derecho a servicios sociales, y tienen una tendencia menor a delinquir que el estadounidense promedio.

El TLC es de gran beneficio tanto para México como para EEUU. Crea una esfera de intercambios que está en plena expansión, y que incluye exportaciones de bienes y servicios. Estos los producen empresas de los dos países en colaboración para su exportación al mundo.

El pronóstico

Sin querer ser alarmistas, el daño de la elección de Trump a México es inevitable, y su primera dosis viene de la incertidumbre que detendrá inversiones en el país.Si cumple su promesa de deportar millones, cancelar el TLC y construir el muro, el daño sería equivalente a un conflicto armado, causando sufrimiento humano y destrucción de  prosperidad. Si queremos creer que las promesas de Trump son irrealizables en su totalidad, podemos contemplar panoramas intermedios a una visión totalmente pesimista.

Si nos va bien, una faramalla de renegociación del TLC que deje las cosas más o menos como estaban, deportaciones limitadas, y un muro que se construirá solo simbólicamente. La pregunta es entonces, ¿qué podemos hacer?

Lo que no debe hacer México

Es interesante observar la respuesta tan confundida —sobre todo en la izquierda— al no entender al fenómeno Trump, y no comprender como funciona el mundo. Algunos claman que México es un “país soberano” y que no somos “colonia de Estados Unidos”. Esta es una extraña manera de responder al destructor aislacionismo de Trump con nuestra propia dosis de aislacionismo y prejuicios hacia nuestra relación del mundo.

México tiene que sacar reservas de fortaleza en este clima adverso, redoblando esfuerzos para incrementar la productividad de la economía. En los últimos 30 años, México ha hecho importantes reformas económicas. Como resultado, ha resistido la caída catastrófica del precio del petróleo y choques financieros del exterior, sin que su economía deje de crecer. Además, ha mantenido la inflación y otros parámetros macroeconómicos bajo control. Esperemos que el último choque del exterior, la presidencia de un proto-fascista como Trump en EEUU, sea también navegado con éxito.

Cuando las voces de izquierda claman por el desarrollo del “mercado interno”, parecen pensar que podemos mágicamente darle la espalda al mundo e imprimir dinero para repartir y erradicar la pobreza. Eso es una fantasía.

¿Qué puede hacer México para limitar el daño de la presidencia de Trump?

La integración con el exterior es el mayor motor para incrementar nuestra prosperidad, pero tampoco hay que desatender los problemas estructurales internos que impiden que aumente nuestra productividad (fuente del crecimiento de la riqueza).Las reformas económicas del actual sexenio deben de acelerarse y llevarse a su siguiente etapa lógica.

La Reforma Energética debe contemplar ya la venta de PEMEX. Grandes áreas de la economía se encuentran todavía en las manos muertas del gobierno. Por ejemplo, el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, que opera el mayor aeropuerto de Latinoamérica —y está construyendo uno de los mayores del mundo para reemplazarlo— debe ser privatizado. Se deben plantear reformas radicales a la operación del sector salud, y el combate a la informalidad. La informalidad, que incluye a la mitad de los trabajadores del país, es el mayor problema estructural de la economía del país. Debemos de dejar de castigar la inversión productiva y abandonar esquemas que premian a la informalidad.

Muchos cambios requieren un gobierno que tenga el bien de la nación como su guía, pero ¿será que el populismo nacional —de izquierda y de derecha— los acepte, o los resista y combata? Eso sería otra tragedia.


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Tags: Donald Trump, inmigranción, muro fronterizo, NAFTA, TLC

Autor: Sergio René Rodríguez Jiménez

Ingeniero y economista interesado en el desarrollo sustentable y políticas públicas para su promoción. E-mail: srene77@gmail.com...

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