Análisis: Westworld y la necesidad de tomar consciencia

Publicado el 20 diciembre, 2016

«These violent delights have violent ends»

A más de 6 meses del estreno de la séptima temporada de Game of Thrones, HBO nos entregó Westworld, una alternativa que nos ofrece nuestra dosis de drama, desnudos y violencia; al mismo tiempo que nos hace reflexionar en ella como adicción, obra de arte y producto lucrativo. Incluso cuando nos identificamos con los personajes y su búsqueda de identidad, nos recuerda que son ficción y que hay una lucha por su control.

Sus creadores, Jonathan Nolan y Lisa Joy, pusieron el conflicto existencialista en primer plano con simbología y alegorías por demás obvias, pero la crítica hacia nuestra producción y consumo de entretenimiento es mucho más sutil.

 «Have you ever questioned the nature of your reality?
Tell us what you think of your world.»
—Arnold.

En los créditos de apertura, vemos la creación de humanos sintéticos capaces de tocar el piano, pero luego nos damos cuenta que éste se toca solo, siguiendo una melodía grabada. Vemos las montañas del oeste de Estados Unidos que nos recuerdan al Viejo Oeste, pero solo como un reflejo en un ojo sintético. ¿Cuál es el punto de crear un ser tan elaborado sólo para mantener una fantasía prefabricada muy por debajo de su capacidad?

La premisa de Westworld

Westworld revisita la premisa de la película del mismo nombre (1973) escrita y dirigida por Michael Crichton, sobre un parque temático del viejo oeste en el que los visitantes pueden hacer lo que sea con los ‘anfitriones’ (incluyendo matarlos o tener sexo con ellos), ya que estos son robots.

En esta primera temporada, los dos ‘anfitriones’ principales son Dolores Abernathy (Evan Rachel Woods), quien hace el rol de la bella hija de un granjero, y Meave Millay (Thandie Newton), la madame de una cantina de Sweetwater. Pese a que sus roles son diametralmente opuestos, al ver sus rutinas, sentimos lo aparentemente fútil y repetitivas que son. Nos identificamos con ellas, las comprendemos, y les echamos porras en su búsqueda de identidad y autoconsciencia.

«Some people choose to see the ugliness in this world. The disarray. I Choose to see the beauty.»
—Dolores Abernathy, anfitriona de Westworld.

shortly-before-dolores-talks-to-maeve-hboDolores y Meave, vía Movie Pilot.

Aunque Dolores —nombre intencional; inspirada en el personaje titular de Alicia en el País de las Maravillas lo haga por las buenas, y Meave por las malas, queremos que ambas dejen de ser ‘tostadores antropomorfos’ y ganen humanidad. Nuestra empatía como espectadores viene de que nosotros mismos quisiéramos ser parte consciente de lo que sea que nos haya creado. Ellas representan nuestra búsqueda de estar en la jugada existencial —“to be in on the joke”, como dice la expresión en inglés.

«Dear, dear! How queer everything is to-day. And yesterday things went on just as usual. I wonder if I’ve been changed in the night? Was I the same when I got up this morning? I almost think I can remember feeling a little different. But if I’m not the same, the next question is, Who in the world am I?»
—Alicia en Alice’s adventures in Wonderland.

Y ese es el conflicto de los anfitriones del parque de Westworld. Mientras tanto, en Delos, la empresa que lo opera, hay toda una serie de sutiles batallas por poseerlos y controlarlos. Estas son similares a las que suceden tras bambalinas con la producción de toda franquicia de personajes clásicos y exitosos como Superman, Jurassic Park, los Siete magníficos, Star Wars, James Bond, Mickey Mouse, los Simpson, Watchmen, etc.

La naturaleza violenta de la ficción

Toda ficción es conflicto. Toda obra nos entretiene con un repertorio de personajes imperfectos compitiendo en juegos de suma cero. En la comedia nos causan risa, y en la tragedia emoción, pero triunfen o no, su sufrimiento, dificultades, y desventajas son la fuente de nuestro entretenimiento.

En los dramas de HBO, estos conflictos suelen ser más brutales. El ejemplo más claro es Game of Thrones, que desde la temporada uno tiene a su audiencia enganchada con la constante tortura de sus numerosos personajes. La trama sobre la naturaleza de la sabiduría y el poder es muy buena, pero también nos alimenta con sangre, muerte y abuso sexual, a cucharadas de pala.

dolores-man-in-black-voz-abierta-via-hbo

Westworld nos recuerda que el sufrimiento de los personajes no depende de ellos mismos, sino de sus creadores y propietarios, quienes a veces cambian, y no siguen principios o motivos similares todo el tiempo. Cuando creemos que los anfitriones en verdad están sufriendo,  HBO —digo— Delos, nos recuerda que sólo son personajes tratando de satisfacer la demanda popular.

La alegoría

En Westworld los humanos se pueden dividir en varios grupos como productores o consumidores de violencia ficiticia:

Los que no ven el panorama

Los visitantes del parque son nuestros análogos como espectadores. Para ellos, los anfitriones son una oportunidad de descargar sus instintos —usualmente perversos. Algunos empatizan, pero la mayoría los ve como una mera fuente desechable de entretenimiento.

«The host’s minds, the storylines…»
—Lo que cree Theresa Cullen, directora de calidad, que importa de Westworld.

El personal de Westworld ve la situación de diferentes maneras, llevando a cabo tareas rutinarias. Como los visitantes, no tienen una buena comprensión panorámica de la operación del parque, los anfitriones y sus historias. Son operadores de partes, e incluso aunque sean los directores de departamentos, no pueden ver el todo. Es notorio que sólo uno entiende la visión del Dr. Robert Ford, el co-creador del parque.

Propietarios contra creadores

Las visiones más encontradas son las de los accionistas de Delos contra la de los creadores de los anfitriones.  Mientras unos son motivados por la avaricia, los otros por la trascendencia.

«And I’m afraid to leave this place, you will need to suffer more.»
—Dr. Robert Ford, co-creador de Westworld y los anfitriones.

Como sucede con los buenos escritores, para los creadores de los anfitriones, los personajes representan potencial y emociones valiosas; quieren darles vida y llevarlos a la trascendencia. Como emprendedores, tienen fe en su producto y confían en su meta a perfeccionarlo. Aparentan ser fríos y crueles como Dios en el Antiguo Testamento, pero desde el principio queda claro que su interés está en el desarrollo de su franquicia y en la identidad de sus personajes.

«The people who work in this place are nothing.
Our interest in this place is entirely in the intellectual property.
The code.»
—Charlotte Hale, directora ejecutiva de la mesa de Delos Destinations, Inc.

¿Cuántas batallas han librado en Hollywood por la propiedad de personajes en detrimento de buenos guiones? Tal como sucede con los ejecutivos de la vida real y franquicias como las creadas por Michael Crichton, los accionistas de Delos buscan controlar un producto que no crearon, pero les gusta por su potencial económico. La calidad de la historia es secundaria y prefieren reemplazar a los visionarios por escritores controlables que generen historias controlables. Ven el riesgo económico como un factor indeseable, y prefieren sustituirlo con mediocridad y fórmulas. No podrían estar menos interesados en la identidad de los anfitriones; poseer el “código” es su único interés.

«I don’t give a rat’s ass about the hots. It’s our little research project that Delos cares about. That’s where the real value is. And due to a lack of foresight on part of one of my predecesors, 35 years of information —raw information— exists here. Nowhere else. Ford has always ensured that.

Now, you are a smart enough woman, tell me, why would we need to secure all of it?

You don’t fire someone who created an empire. You ask him to retire politely. And if that person has the ability to snap his fingers and erase the value of that empire, you have to make sure you have a contingency plan.»

—Charlotte Hale a Theresa sobre los intereses e intenciones de los accionistas.

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Claro que existen excepciones. Entre los accionistas, el más destacado es un homenaje a todos aquellos fans que se apasionan por una franquicia. En lugar de que sea una parodia (como Superboy Prime o el comic book guy de los Simpson), representa lo más genuino en un fandom. No solo ama Westworld los suficiente para invertirle con todo, sino que es crítico, quiere que sea real, y solo le alegra verlo en su máximo esplendor.

El mundo es de las ideas

«I understand now. This world doesn’t belong to them, belongs to us.»
—Dolores Abernathy a Teddy, otro anfitrión.

Al final del día, quedamos con dos mensajes muy bien amarrados. Mientras el arco existencialista de Westworld define autoconsciencia (esencial para tener control de nuestro destino), la crítica que hace declara inmortales a los personajes simbólicos y bien definidos, frente a sus propietarios, que van y vienen como meros mortales. El pensamiento y las ideas trascienden las frivolidades.


Reseña

✪✪✪✪✪ 95/100

Por lo anterior, queda claro que Westworld es un barril sin fondo de comida para el pensamiento, saturado de simbolismo, alegorías y mensajes entre líneas. Parte de una premisa atractiva y clásica, para aterrizar un mensaje crítico y contemporáneo.

Los efectos especiales son tan sorprendentes como imperceptibles. Siendo que la película de 1973 es la primera en incluir imágenes de computadora, resulta bastante apropiado tener la serie en el punto en el que sabemos que hay efectos de computadora, pero ya no los distinguimos de la fotografía.

El elenco destaca por la presencia de Anthony Hopkins, pero se mantiene nivelado con el resto. Los requisitos del guión hacen de la serie una galería de increíbles actuaciones. En gran medida porque los cambios drásticos que los anfitriones hacen como robots, permiten mostrar las habilidades histriónicas de la mitad del elenco.

La serie hace un excelente trabajo manteniendo el interés con momentos emocionantes en cada capítulo, y toda está estructurada para lograr un final impactante. Además, cada cuadro suele estar bellamente compuesto con mucho que expresar.

Westworld, es en su primera temporada una excelente serie, muy recomendable para los fans de ciencia ficción o dramas como Game of Throneso Stranger Things. 


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Tags: Anthony Hopkins, Evan Rachel Woods, HBO, J.J. Abrams, Jonathan Nolan, Michael Crichton, Thandie Newton, Warner Bros., Westworld

Autor: Armando E. Torre Puerto

Aprendió a escribir palabras usando letras. En Voz Abierta, hemos hecho nuestro mejor esfuerzo por detenerlo, pero es que está bien terco.  ...

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